




La Fundación Santa Fe tiene estándares de construcción más estrictos que la mayoría de proyectos privados en Colombia. El Edificio Jardín es un bloque de hospitalización con 100 habitaciones de estándar hotelero, lo que significa que el nivel de terminación y las especificaciones técnicas están definidos con muy poco margen. Trabajé como residente técnico de interventoría coordinando estructura, redes y acabados, revisando APUs de contratistas y gestionando observaciones con los diseñadores del proyecto.


Tybá Reservado es un proyecto VIS de 303 apartamentos en Chía — vivienda en sistema industrializado, lo que significa fundidas diarias y avance constante. En ese ritmo, una observación tardía no afecta un elemento: afecta todos los que se construyeron mientras no se dijo nada.
Trabajé como supervisor técnico independiente con responsabilidad sobre elementos estructurales y no estructurales. El trabajo central no era solo encontrar problemas sino encontrarlos a tiempo — levantar la observación formal antes de que el error se repitiera piso a piso. En vivienda repetitiva, los aciertos escalan, pero los errores también.


El Nuevo Espacio para las Artes es parte del campus central de la Universidad Nacional en Bogotá. La primera etapa tuvo tres bloques: aulas de la Facultad de Artes, auditorio y salones, y una plataforma de conexión para eventos. Trabajé como residente técnico de interventoría: control de calidad, cortes de obra, cálculo de cantidades y presentación de informes de avance contra programación. En obra pública la trazabilidad documental es más rigurosa que en privada: cada decisión queda registrada y cada pago tiene respaldo técnico muy riguroso.


El Centro Comercial Carnaval estaba en Soledad, Atlántico, y era el proyecto de gran superficie más grande del área metropolitana de Barranquilla en ese momento. Trabajé como auxiliar de interventoría en el control administrativo y apoyo a la residencia técnica: facturación de contratistas, cortes de obra, revisión de contratos e informes de gestión de calidad. La logística de obra en la Costa tiene condiciones distintas tanto con proveedores, distancias, como con los tiempos de entrega, que obligan a anticipar de manera distinta a Bogotá.


Parque La Colina tiene 209.900 m² construidos y 235 locales comerciales. Trabajé como auxiliar de interventoría, con responsabilidad sobre el control estadístico del concreto, verificación de especificaciones en obra y seguimiento de cantidades y cortes. Un centro comercial de ese tamaño tiene ritmos de vaciado, volúmenes y coordinación entre especialidades que no se manejan igual que en un edificio convencional. Fue donde aprendí a leer la obra en esa escala.


El Hospital Universitario de Santander seguía en operación mientras se intervenía su estructura. Los accesos, los horarios de trabajo, las tolerancias de ruido y vibración; todo se define distinto cuando hay pacientes adentro. Participé en la interventoría del reforzamiento estructural, con verificación del cumplimiento de la NSR-10 en obra. Trabajar sobre una estructura existente en uso es técnicamente diferente a construir desde cero: los márgenes son más estrechos y los errores tienen consecuencias más inmediatas.
